Sobre nosotros

Cooperación aérea

Aeracoop es una organización donde utilizamos la tecnología de los vehículos aéreos no tripulados para entender nuestro planeta y óomo la robótica está cambiando el espacio aéreo, mientras construimos un planeta ético y sostenible. Gracias a los super-poderes de los drones, cooperamos en proyectos para utilizar el espacio aéreo como bien común.

Soy Lot Amorós. Artista e Ingeniero Informático, cree Aeracoop durante el año 2012, después de documentarme a fondo y de soñar mucho en torno a los drones, cuando la única forma de tener uno era fabricarlo tu mismo, así que comencé a experimentar con placas de vuelo auto-fabricadas, motores, electrónica y programación

Gracias a una residencia artística en Holanda pude desarrollar mi primer drone con fines artivistas: GuerrillaDrone. Un hexacopter con una placa arducopter para poner en el cielo un proyector láser: una interfaz de comunicación masiva para proyectar imágenes reivindicativas en las paredes de la ciudad. Lo estrenamos en varias ocasiones para defender al 15M y la  Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Una vez desarrollada esta plataforma aérea, la utilicé en varios proyectos. Me invitaron a participar en el festival del arte contemporáneo de El Cairo y  junto con el artista Dia Hamed, desarrollamos uno de los primeros sistemas políticos de realidad aumentada para drones con la obra Augmented Airspace, donde tomábamos la imágen aérea de la ciudad y la aumentábamos con símbolos de la primavera árabe, como tanques patrullando la ciudad, o los hermanos musulmanes dando sermones en los balcones.


Pero seguía preguntándome ¿cual es el sentido de los drones? Sí, pueden transportar cosas, pero ¿Qué es lo más valioso que pueden transportar? … vida. Pueden transportar la vida, pueden reproducir la vida allá donde vayan. Así que cree el concepto de Dronecoria, un drone para lanzar bolas de semillas de arcilla. Lo pude probar gracias una residencia artística en Nuvem.tk: Estación rural de arte y tecnología, en la selva de Rio de Janeiro. Así que en el verano de 2012, en un huerto trasero de Brasil, sembramos una albahaca, la primera planta del mundo con un drone. Gracias al clima tropical germinó varios días después.

Un año más tarde, reuní a varios amigos con los que ganamos el premio NEXT THINGS:: Next Space de Telefónica I+D y Laboral centro de Arte, con el proyecto del quad-copter de código abierto flone, diseñado para volar smartphones. Programé una App para android, con la que volar el drone con los movimientos de una mano, como una danza, donde utilizas la gravedad, el momentum o la inercia.

Durante estos años he desarrollado proyectos aéreos y observando como el universo de los drones se ha desplegado hasta llegar a diferentes capas de la sociedad. Salieron de los garajes de los hackers y ahora son el caramelo de las startups de Silicon Valley. Desde entonces he volado e ofrecido formación alrededor del mundo y mi objetivo es continuar investigando en sus posibilidades, probando y compartiendo los resultados, para construir una red de personas conscientes, que aprovechan su potencial de forma ética.

Lot Amoros en taller de drones para la conservación, Thailand

Taller de drones para conservación ambiental, Thailandia. 2015.

La tierra nos enseña más sobre nosotros mismos que todos los libros. Porque ella se nos resiste.
El hombre se revela y se descubre a sí mismo cuando se mide con el obstáculo.
Para enfrentarlo, sin embargo, necesita una herramienta. Necesita un cepillo de carpintero o un arado. Así el labriego va arrancando poco a poco algunos secretos a la naturaleza, extrayendo una verdad que es universal. Del mismo modo, el avión, la herramienta de las líneas aéreas, sumerge al hombre en todos los viejos problemas.
Antoine de Saint Exupéry. Tierra de los hombres, 1939.

 

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